En un instante concreto me di cuenta de que tampoco era aquí donde quería estar.
Salamanca no está mal. En realidad me estresa. Ni siquiera podía creer que echara de menos esto. Es tan anodino pasando los 2 perfectos meses de verano...
Pero al volver a casa a la 1.30 me di cuenta de que en realidad no lo añoraba tanto. La misma sensación de anoche. El mismo nudo en el estómago que ayer no sabía qué era lo que quería decir. El corto camino del bar de Loro a mi casa siempre me da grandes momentos de reflexión. No era esto lo que quería. No son lugares, son personas.
Si pudiera guardar en una cajita un poquito de cada una de esas personas que me marcaron en algún momento y llevarla siempre conmigo... Supongo que eso es lo que echo de menos, el tener cerca a todos los que necesito de verdad. Por eso el verano es tan importante. Y en parte por eso la sensación de ayer sigue siendo la misma hoy, porque a quien más añoro ahora mismo tampoco le tengo aquí. Y he tenido que venir para darme cuenta de que no era esto lo que quería, para darme cuenta de que le echo de menos más de lo que me parece o de lo que quiero admitir.
Ahora mismo lo que más necesito es una sonrisa, una en concreto. Unos ojos sinceros, unas manos que me acaricien como sólo ellas saben, un beso en un ojo. Necesito un abrazo que me haga sentir que no me hace falta nada más, que con eso todo está bien, que podría pararse el mundo sin que yo le diera mucha importancia. Necesito un "te quiero" al oído que me estremezca y al que pueda contestar con otro sin mentir. Porque todo es tan perfecto que parece imposible, tan inesperado y a la vez tan inevitable...
