domingo, 11 de marzo de 2012

Cómo encontrar...

Nunca me ha gustado perder cosas. Por poca importancia que tengan, el hecho de haberlas perdido me hace tener la sensación de no haberlas cuidado bien, de no haberle dado la suficiente atención. Si son cosas de valor, especialmente sentimental, es aún peor. No me gusta perder ese anillo que me regaló una amiga, aunque ahora apenas me hable con ella, no me gusta perder ese peluche de cuando era pequeña aunque lleve años sin verlo, no me gusta perder un cuaderno lleno de frases absurdas que escribí a los 12 años.
  
Pero es peor perder personas.
Puede que mantener las amistades sea más difícil de lo que yo pensaba y la distancia haga mella. No hace muchos días me dijeron que había cambiado. Lo que no sé es si para bien o para mal. Creo que he de suponer que para mal si tal cambio significa perder.
Antes todo era más fácil: estar todos los días ahí parece más sencillo si ves todos los días a las personas que necesitas y te necesitan. Ahora parezco haber... olvidado. Pero, ¿cómo voy a olvidar a personas que han significado los mejores momentos de mi vida? ¿De dónde sale tal egoísmo? ¿De verdad estoy llegando a olvidar? Desde luego he superado muchas cosas en los últimos meses, pero ¿por qué me da la sensación de que dejo perder cosas que no tengo que superar? ¿Estoy perdiendo aposta y sin razón? ¿Cómo pararlo? Si de veras lo llego a perder, ¿seré capaz de recuperarlo?
  
Y luego están las pérdidas inevitables, aquellas sobre las que no tenemos el más mínimo poder. Y lo que es peor, las irreversibles. Especialmente si son de personas.
Imposible de aceptar, aunque parezca que sí, siempre vuelve ese pequeño gusanillo que nos dice "no es justo". Y sabemos que tiene razón. Imposible de comprender. Imposible de olvidar. 1 minuto y todo cambia. ¿Y si sabes que se avecina otra de esas, que no puedes hacer nada?
  
Lucharé por no perder aquello que puedo mantener conmigo todavía.