Un minuto, dos minutos, cinco horas. No me doy cuenta del tiempo con él. Sólo soy consciente cuando se acaba. Es como un hechizo que nos atrapa a los dos, hasta que se rompe, rompiéndonos también a nosotros.
Apenas un fin de semana, apenas un fin de semana en el que apenas nos vimos. Apenas es tiempo el que pasamos juntos. Hoy es tan raro volver a verle en la pantalla de un ordenador, ser consciente de que está lejos de nuevo, que el hechizo otra vez se ha roto... Y aunque al verle irse no escapó de mí ni una lágrima, las horas siguientes son asesinas. Se acaba la felicidad que me proporcionan esos ratos junto a él, comienza la añoranza. Necesito unos minutos más. Sólo faltan tres semanas. Supongo que cualquiera lo verá así. Pero pueden convertirse en una eternidad.
Un sólo beso, una caricia, las palabras perfectas en un susurro en el oído, sentir su piel junto a la mía, tal cercanía que ambos notamos como se acelera el corazón del otro. Y que el tiempo se detenga mil veces, que en algún momento no se rompa el hechizo que nos atonta y nos impide alejarnos uno del otro, que nos lo impida de verdad.
Porque todo es tan perfecto que a veces creo que me voy a despertar y toda habrá sido un sueño.
Un día menos
Textos absurdosentimentaloidemelancólicodramáticos, disertaciones pseudoliterarias, productos defectuosos de una mente deteriorada y, en fin, las neuras de una pretenciosa terminal
lunes, 14 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
Indescriptible
Nunca pensé que saborearía un poquito de eso que llaman felicidad. Nunca esperé que las cosas fueran tan bien, nunca imaginé, ni siquiera por un segundo, que podría haber algo en mi vida que pudiera describir como perfecto.
Y de repente se rompió todo ese esquema. Existían los príncipes azules, o al menos uno de entre todos lo era. Y si cada día puede llamarte princesa es porque él te hace sentirte como tal, porque sientes que sólo el tener un poquito de su esencia te hace ser más especial No hay mejor sensación que dormirte y levantarte cada día pensando en él y sabiendo que él hace lo mismo, no hay instante más magnífico que aquel en el que, sólo con que te digan su nombre, no puedes reprimir una sonrisa. Que te digan Se te pone cara de boba y sepas que es verdad, y que es todo gracias a su culpa.
The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return.
Y de repente se rompió todo ese esquema. Existían los príncipes azules, o al menos uno de entre todos lo era. Y si cada día puede llamarte princesa es porque él te hace sentirte como tal, porque sientes que sólo el tener un poquito de su esencia te hace ser más especial No hay mejor sensación que dormirte y levantarte cada día pensando en él y sabiendo que él hace lo mismo, no hay instante más magnífico que aquel en el que, sólo con que te digan su nombre, no puedes reprimir una sonrisa. Que te digan Se te pone cara de boba y sepas que es verdad, y que es todo gracias a su culpa.
Porque él cambió todo, él derribó el muro de tu corazón y se metió dentro para quedarse. Y te encanta que esté ahí, porque no hay NADIE que pueda encajar mejor.
Y lo único que lamentas son todas aquellas dudas que te hicieron negártelo durante tanto tiempo, dudas que hiciste desaparecer en un absurdo momento y que ya es imposible que vuelvan. Porque, por primera vez, las cosas están perfectamente como están.
Y lo único que lamentas son todas aquellas dudas que te hicieron negártelo durante tanto tiempo, dudas que hiciste desaparecer en un absurdo momento y que ya es imposible que vuelvan. Porque, por primera vez, las cosas están perfectamente como están.
The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return.
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