sabes qué? creo que te va a parecer la mayor idiotez del mundo, pero me imagino que dentro de, pon tres años, por poner, tendré novio. y será una persona perfecta, de esas inteligentes y atractivas que dices que pegan conmigo pero que todavía no han aparecido en nuestras vidas. lo querré muchísimo y no me imaginaré mi vida sin él en ese momento, porque me entenderá perfectamente, para que imagines hasta que punto llegará lo que le voy a querer. me imagino que lo traeré a la bañeza y que estaré paseando por la calle astorga agarrando su mano. y llegando a la plaza mayor, sabes a quién nos cruzaremos? a Él. y por supuesto me saludará. y yo le preguntaré que qué tal le va la vida y me dirá que bien. y descubriré que a ambos nos va genial y que él también tiene novia, que le entiende perfectamente y que es tan feliz como yo. y sabes qué sentiré entonces? un cosquilleo en el estómago. lo sé. todavía estarán ahí. y yo no diré nada, pero pensaré: "mira, las mariposas de ******. después de todo no se habían ido". pero no me soltaré de la mano de mi novio, y puede que me vaya aguantándome las lágrimas y con la consciencia de que para Él solo ha sido un encuentro sin más con una persona que hacía tiempo que no veía, pero que no le importa...
¿Y si ocurriese? Creo que seguirán ahí después de todo el tiempo que pueda pasar, que me seguirá importando, y ya casi he perdido la esperanza de llegar a saber por qué...
Textos absurdosentimentaloidemelancólicodramáticos, disertaciones pseudoliterarias, productos defectuosos de una mente deteriorada y, en fin, las neuras de una pretenciosa terminal
miércoles, 13 de julio de 2011
jueves, 7 de julio de 2011
Seguimos aquí
La mayoría de las personas que terminan importando de verdad entran en nuestras vidas de la manera más idiota: te las cruzas un día, te olvidas de olvidarlas y luego llegan a tu vida de verdad, comienzas a hablar con ellas por casualidad y empiezas a quererlas sin querer, las conoces de toda la vida pero hasta pasados muchos años no descubres lo que realmente significan para ti o, como en este caso, son amigos de amigos que te caen muy mal sin saber por qué, pero terminan sentados detrás de ti en clase, te cuentan su vida en verso, piensas que están locos, comienzas a necesitarlos y terminas describiéndole tu vida en fascículos también.
Ese último caso es probablemente el más especial de todos. Parece imposible conocer a alguien de esa manera y que se convierta ciertamente en la persona más imprescindible de tu vida, pero ocurre. Así fue como conocí a la persona que hasta ahora más confianza me ha demostrado que puedo depositar en ella, que me ha dado los mejores consejos, que me ha apoyado en todos y cada uno de mis momentos malos y patatosismos absurdos, que ha estado ahí también para las buenas, que ha confiado en mí y hemos salido de 1000 problemas juntas, pero también hemos pasado los mejores momentos...
Parece mentira que una persona que llega así a tu vida pueda significar tanto. Se lo dije muchas veces: si hace 4 años me dicen que iba a ser mi mejor amiga, les habría llamado locos o imbéciles. Pero se lo ha ganado, ha logrado ser el mayor punto de apoyo de una cría rodeada por un muro de piedra que también ha conseguido derribar en gran parte. Es la persona más especial que he podido encontrar en los 18 años de mi vida. De veras, dudo que pueda haber alguien más en el mundo como ella. Y sé que el año que viene la echaré demasiado de menos, sé que esperaré con ganas esos fines de semana en que podamos vernos... en fin, sé que me pasaré media vida colgada al teléfono, pero también sé que no será lo mismo que ahora...
Pero no tiene por que afectarnos: si hemos aguantado todo este tiempo, con absolutamente todo lo que ha ocurrido, si hemos sido capaces de aceptarnos a nosotras mismas y de conocernos entre nosotras y también a nosotras mismas (creo que ya estoy liando mucho la madeja) no vamos a permitir que unos kilómetros de distancia estropeen todo lo que hemos construído.
Nos espera de momento el supuesto verano de nuestras vidas, dentro de un tiempo, grandes colecciones de zapatos y tardes de amigas a lo Sexo en Nueva York (seremos así, estoy segura) y dentro de mucho mucho tiempo, por muy guarra y perra que sea la vida para llegar a viejos, nos espera un porche que de momento sólo ocupamos las dos y me parece más que suficiente.
¿Quién va a poder con nosotras?
-Yo: saaah
muahahahaha
te iba a decir algo pero nose que
+Abigail: boba
-Yo: pufff puff
y hasta que punto
-Yo: voy a guardar esta conversacion
no me preguntes exactamente por que
pero es que es muy larga
+Abigail: jajjaa...
con.al.del.27...¬¬
-Yo: seeh
la mire antes
pero eran
si no me equivoco
37 paginas
y no me petecio leer nada
aunque deberia descubrir por que estaba depresiva usted
voy a mirar
+Abigail: ookis
-Yo: lei dos paginas y no daba mas de mi ya
creo que era todo yo que emo estaba ese dia la madre que me pario
+Abigail: jajaja
-Yo: sabes por qe estabas tu mal el 27 de enero?
+Abigail: soprendeme
-Yo: por el examen de fili, por la conversacion con begoña y porque pepe hablo contigo de las faltas en geografia
por eso era
+Abigail: joder...
ciertoo...!!!
puto.27.de.eneroo!
-Yo: jajajajajjajajajajajajaj
puto 27 de enero
espero
que no haya dia peor
+Abigail: spero...
Ese último caso es probablemente el más especial de todos. Parece imposible conocer a alguien de esa manera y que se convierta ciertamente en la persona más imprescindible de tu vida, pero ocurre. Así fue como conocí a la persona que hasta ahora más confianza me ha demostrado que puedo depositar en ella, que me ha dado los mejores consejos, que me ha apoyado en todos y cada uno de mis momentos malos y patatosismos absurdos, que ha estado ahí también para las buenas, que ha confiado en mí y hemos salido de 1000 problemas juntas, pero también hemos pasado los mejores momentos...
Parece mentira que una persona que llega así a tu vida pueda significar tanto. Se lo dije muchas veces: si hace 4 años me dicen que iba a ser mi mejor amiga, les habría llamado locos o imbéciles. Pero se lo ha ganado, ha logrado ser el mayor punto de apoyo de una cría rodeada por un muro de piedra que también ha conseguido derribar en gran parte. Es la persona más especial que he podido encontrar en los 18 años de mi vida. De veras, dudo que pueda haber alguien más en el mundo como ella. Y sé que el año que viene la echaré demasiado de menos, sé que esperaré con ganas esos fines de semana en que podamos vernos... en fin, sé que me pasaré media vida colgada al teléfono, pero también sé que no será lo mismo que ahora...
Pero no tiene por que afectarnos: si hemos aguantado todo este tiempo, con absolutamente todo lo que ha ocurrido, si hemos sido capaces de aceptarnos a nosotras mismas y de conocernos entre nosotras y también a nosotras mismas (creo que ya estoy liando mucho la madeja) no vamos a permitir que unos kilómetros de distancia estropeen todo lo que hemos construído.
Nos espera de momento el supuesto verano de nuestras vidas, dentro de un tiempo, grandes colecciones de zapatos y tardes de amigas a lo Sexo en Nueva York (seremos así, estoy segura) y dentro de mucho mucho tiempo, por muy guarra y perra que sea la vida para llegar a viejos, nos espera un porche que de momento sólo ocupamos las dos y me parece más que suficiente.
¿Quién va a poder con nosotras?
-Yo: saaah
muahahahaha
te iba a decir algo pero nose que
+Abigail: boba
-Yo: pufff puff
y hasta que punto
-Yo: voy a guardar esta conversacion
no me preguntes exactamente por que
pero es que es muy larga
+Abigail: jajjaa...
con.al.del.27...¬¬
-Yo: seeh
la mire antes
pero eran
si no me equivoco
37 paginas
y no me petecio leer nada
aunque deberia descubrir por que estaba depresiva usted
voy a mirar
+Abigail: ookis
-Yo: lei dos paginas y no daba mas de mi ya
creo que era todo yo que emo estaba ese dia la madre que me pario
+Abigail: jajaja
-Yo: sabes por qe estabas tu mal el 27 de enero?
+Abigail: soprendeme
-Yo: por el examen de fili, por la conversacion con begoña y porque pepe hablo contigo de las faltas en geografia
por eso era
+Abigail: joder...
ciertoo...!!!
puto.27.de.eneroo!
-Yo: jajajajajjajajajajajajaj
puto 27 de enero
espero
que no haya dia peor
+Abigail: spero...
Abigail :)
martes, 5 de julio de 2011
ojos que no ven más allá
Muchas veces me pasa que estoy escuchando una canción y me parece que se refiere exactamente a mi situación actual, que describe perfectamente todo lo que estoy sintiendo en ese momento. Salen frases que te comprenden perfectamente por todas partes, al menos a mí me pasa. Da igual que escuche música triste, que alegre... Casi todas las letras tienen su detalle que sacar.
Ojos que no ven más allá, llévame al baile...
Una frase que por instantes (ya duraderos) parece definirme perfectamente. Ojos que no ven más allá... ya podían ver esos ojos. Supongo que por mucho daño que la esperanza me haga no terminaré de perderla.
Es absurdo, pero lo sé. Hay momentos (muchos) en los que lo único que desearía sería que esos ojos se volvieran hacia mí, que decidieran bailar conmigo otra vez. Y puede que lo que más rabia me de de todo sea la sensación de no poder, de no haberlo intentado lo suficiente después de todo. Me mata la sensación de lejanía y del propio olvido que me invade por momentos. Si a mí me llega en ciertos ratos del día, o de la semana... no quiero imaginar lo que hace el olvido con esos ojos que no ven más allá de sus narices. Claro, que yo en el momento que los vuelvo a ver delante de mí, con o sin una sonrisa que los acompañe, me olvido del olvido y noto cómo mi corazón late rápido otra vez.
Ojalá también les llegara el recuerdo en el momento que me ven y pensaran que ya es hora de llevarme otra vez al baile, aunque sólo sea una ilusión. Pero quizá sean demasiado buenos como para jugar pudiendo hacer daño.
Lo que puede llegar a dar de sí una sola frase de una única canción.
...dime, ¿qué te cuesta decirme vale?
Ojos que no ven más allá, llévame al baile...
Una frase que por instantes (ya duraderos) parece definirme perfectamente. Ojos que no ven más allá... ya podían ver esos ojos. Supongo que por mucho daño que la esperanza me haga no terminaré de perderla.
Es absurdo, pero lo sé. Hay momentos (muchos) en los que lo único que desearía sería que esos ojos se volvieran hacia mí, que decidieran bailar conmigo otra vez. Y puede que lo que más rabia me de de todo sea la sensación de no poder, de no haberlo intentado lo suficiente después de todo. Me mata la sensación de lejanía y del propio olvido que me invade por momentos. Si a mí me llega en ciertos ratos del día, o de la semana... no quiero imaginar lo que hace el olvido con esos ojos que no ven más allá de sus narices. Claro, que yo en el momento que los vuelvo a ver delante de mí, con o sin una sonrisa que los acompañe, me olvido del olvido y noto cómo mi corazón late rápido otra vez.
Ojalá también les llegara el recuerdo en el momento que me ven y pensaran que ya es hora de llevarme otra vez al baile, aunque sólo sea una ilusión. Pero quizá sean demasiado buenos como para jugar pudiendo hacer daño.
Lo que puede llegar a dar de sí una sola frase de una única canción.
...dime, ¿qué te cuesta decirme vale?
lunes, 4 de julio de 2011
Asumiendo...
De momento, asumiendo que llevo muchas horas tratando de dormir o al menos de tener sueño, y que ya es hora de rendirse. En esta cuestión es verdaderamente muy sencillo decidir. Simplemente se trata de levantar la cabeza de la almohada, olvidar todo lo que tenga que ver con descansar y dedicarse a otra cosa. Y puede que esto resulte menos enervante que intentar dormir sin tener sueño.
En otras cuestiones en cambio el asumir o no no se trata de una decisión propia tomada fácilmente. Hay cosas (no muchas, o al menos no muchas a las que yo les de verdadera importancia) que son muy difíciles de asumir, y ahora mismo se me presentan no una, sino dos.
La primera es la de siempre, esa cuestión que lleva meses (por no decir años) en mi cabeza y que no termina de salir a pesar de que en el más recóndito rincón de mi cerebro sé que es imposible (por mucho que diga cierto hermano mío que SIEMPRE hay que mantener la esperanza). Razón del título del blog entre otras cosas (innegable es que la frase resulta preciosa). Pero no es verdaderamente lo que me preocupa ahora, aunque sí contribuye en gran parte a no dejarme dormir. Resulta absurda la gran influencia que puede llegar a tener una persona sobre otra sin ni siquiera quererlo (y puede que ni saberlo).
La otra cuestión, y la que verdaderamente me trae de cabeza es esa que me asola desde el día 30 de Junio a las 13:00. ¿Qué cojones voy a hacer con mi vida? Realmente no tenía mucha fe de poder conseguir lo que quería, pero existía ese resquicio de esperanza que siempre hay en todos los corazones que esperan algo, valga la redundancia (la esperanza es de los que esperan, de quién si no). Esperanza, eso que a pesar de todo el daño que hace dicen que no hay que perder. Yo la mantuve, y ahora mismo me encuentro con que no puedo estudiar eso que realmente quiero, que por mucho que lo intenté no sirvió de nada. Que había otros mejores que yo. Y vuelvo a decirme, ¿qué cojones voy a hacer con mi vida?
Me niego a la condena de estudiar algo que no quiero y dedicarme a ello toda la vida. Eso sí que sería de locos. ¿Y qué hago? Hay quien dice que deje este año y vuelva a intentar entrar a hacer lo que quiero el año que viene, pero ¿y si tampoco lo consigo? No puedo permitirme eso. ¿Y comenzar otra cosa? Empezar a estudiar algo distinto, el año que viene volver a intentarlo, y si no lo consigo... seguir. Al menos tendré algo.
De cualquier manera, Salamanca ya parece inevitable, y eso aunque parezca mentira, me da un pequeño brillo de seguridad en el mar de dudas en que ahora estoy sumida por unas u otras razones. Al menos hay algo a lo que poder aferrarme, la seguridad de salir de aquí, aunque realmente no sea como yo quisiera...
Creo que todavía no es la hora de asumir ninguna de estas cuestiones, de momento no voy a rendirme. Respecto a la última, estoy decidida de que volveré a intentarlo. Sobre la primera... simplemente no me apetece. Quiero ser ilusa al menos durante dos meses más.
Bienvenido a mi vida :)
En otras cuestiones en cambio el asumir o no no se trata de una decisión propia tomada fácilmente. Hay cosas (no muchas, o al menos no muchas a las que yo les de verdadera importancia) que son muy difíciles de asumir, y ahora mismo se me presentan no una, sino dos.
La primera es la de siempre, esa cuestión que lleva meses (por no decir años) en mi cabeza y que no termina de salir a pesar de que en el más recóndito rincón de mi cerebro sé que es imposible (por mucho que diga cierto hermano mío que SIEMPRE hay que mantener la esperanza). Razón del título del blog entre otras cosas (innegable es que la frase resulta preciosa). Pero no es verdaderamente lo que me preocupa ahora, aunque sí contribuye en gran parte a no dejarme dormir. Resulta absurda la gran influencia que puede llegar a tener una persona sobre otra sin ni siquiera quererlo (y puede que ni saberlo).
La otra cuestión, y la que verdaderamente me trae de cabeza es esa que me asola desde el día 30 de Junio a las 13:00. ¿Qué cojones voy a hacer con mi vida? Realmente no tenía mucha fe de poder conseguir lo que quería, pero existía ese resquicio de esperanza que siempre hay en todos los corazones que esperan algo, valga la redundancia (la esperanza es de los que esperan, de quién si no). Esperanza, eso que a pesar de todo el daño que hace dicen que no hay que perder. Yo la mantuve, y ahora mismo me encuentro con que no puedo estudiar eso que realmente quiero, que por mucho que lo intenté no sirvió de nada. Que había otros mejores que yo. Y vuelvo a decirme, ¿qué cojones voy a hacer con mi vida?
Me niego a la condena de estudiar algo que no quiero y dedicarme a ello toda la vida. Eso sí que sería de locos. ¿Y qué hago? Hay quien dice que deje este año y vuelva a intentar entrar a hacer lo que quiero el año que viene, pero ¿y si tampoco lo consigo? No puedo permitirme eso. ¿Y comenzar otra cosa? Empezar a estudiar algo distinto, el año que viene volver a intentarlo, y si no lo consigo... seguir. Al menos tendré algo.
De cualquier manera, Salamanca ya parece inevitable, y eso aunque parezca mentira, me da un pequeño brillo de seguridad en el mar de dudas en que ahora estoy sumida por unas u otras razones. Al menos hay algo a lo que poder aferrarme, la seguridad de salir de aquí, aunque realmente no sea como yo quisiera...
Creo que todavía no es la hora de asumir ninguna de estas cuestiones, de momento no voy a rendirme. Respecto a la última, estoy decidida de que volveré a intentarlo. Sobre la primera... simplemente no me apetece. Quiero ser ilusa al menos durante dos meses más.
Bienvenido a mi vida :)
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