jueves, 15 de diciembre de 2011

Nervios (de los buenos)

Sensación de angustia enganchada al estómago y al mismo tiempo la mayor paz y tranquilidad que se puede sentir. Cierta contradicción de sensaciones, pero todas perfectas. Aunque no me dejan dormir.
¿Puede ser que hayan pasado tan solo 4 días? Parecen volverse eternos los momentos en que lo le tengo a mi lado. Por instantes la lejanía parece inaguantable. Pero todos los momentos que me regala cuando estamos cerca, hacen que compense.
¿Conoces esa sensación de que todo esta bien? Podría estar un poquito mejor, pero sólo un poquito. Podrías tener a esa persona todos los días a tu lado. Pero cuando la tienes... no puedes reprimir la impresión de que no necesitas nada más. Todo está perfecto y no nos falta nada. Sólo nos sobra... distancia. Distancia que salvaremos cada vez que sea posible, porque la sensación de perfección que nos transporta a otro mundo, a uno en el que todas las cosas son únicas pero pasan más rápido, a uno en el que no tenemos hambre, ni frío, ni miedo, ni sueño, a un mundo que creamos los dos y en el que no necesitamos nada más que a nosotros mismos; esa sensación es más fuerte que todo lo que se pueda poner por delante.
  
You are a part time lover and a full time friend. Y eso es una de las miles de cosas que más me gustan de ti :)


   
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  





odiarte por hacer tan relativo el tiempo eternizando 3 horas o haciendo de 6 días un suspiro de completa felicidad!

Te quiero

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fenomenal, fuera de lo normal

Un minuto, dos minutos, cinco horas. No me doy cuenta del tiempo con él. Sólo soy consciente cuando se acaba. Es como un hechizo que nos atrapa a los dos, hasta que se rompe, rompiéndonos también a nosotros.
 
Apenas un fin de semana, apenas un fin de semana en el que apenas nos vimos. Apenas es tiempo el que pasamos juntos. Hoy es tan raro volver a verle en la pantalla de un ordenador, ser consciente de que está lejos de nuevo, que el hechizo otra vez se ha roto... Y aunque al verle irse no escapó de mí ni una lágrima, las horas siguientes son asesinas. Se acaba la felicidad que me proporcionan esos ratos junto a él, comienza la añoranza. Necesito unos minutos más. Sólo faltan tres semanas. Supongo que cualquiera lo verá así. Pero pueden convertirse en una eternidad.

Un sólo beso, una caricia, las palabras perfectas en un susurro en el oído, sentir su piel junto a la mía, tal cercanía que ambos notamos como se acelera el corazón del otro. Y que el tiempo se detenga mil veces, que en algún momento no se rompa el hechizo que nos atonta y nos impide alejarnos uno del otro, que nos lo impida de verdad.

Porque todo es tan perfecto que a veces creo que me voy a despertar y toda habrá sido un sueño.

Un día menos

domingo, 6 de noviembre de 2011

Indescriptible

Nunca pensé que saborearía un poquito de eso que llaman felicidad. Nunca esperé que las cosas fueran tan bien, nunca imaginé, ni siquiera por un segundo, que podría haber algo en mi vida que pudiera describir como perfecto.

Y de repente se rompió todo ese esquema. Existían los príncipes azules, o al menos uno de entre todos lo era. Y si cada día puede llamarte princesa es porque él te hace sentirte como tal, porque sientes que sólo el tener un poquito de su esencia te hace ser más especial No hay mejor sensación que dormirte y levantarte cada día pensando en él y sabiendo que él hace lo mismo, no hay instante más magnífico que aquel en el que, sólo con que te digan su nombre, no puedes reprimir una sonrisa. Que te digan Se te pone cara de boba y sepas que es verdad, y que es todo gracias a su culpa.
Porque él cambió todo, él derribó el muro de tu corazón y se metió dentro para quedarse. Y te encanta que esté ahí, porque no hay NADIE que pueda encajar mejor.
Y lo único que lamentas son todas aquellas dudas que te hicieron negártelo durante tanto tiempo, dudas que hiciste desaparecer en un absurdo momento y que ya es imposible que vuelvan. Porque, por primera vez, las cosas están perfectamente como están.

The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return.

sábado, 1 de octubre de 2011

En un minuto

En un instante concreto me di cuenta de que tampoco era aquí donde quería estar.
Salamanca no está mal. En realidad me estresa. Ni siquiera podía creer que echara de menos esto. Es tan anodino pasando los 2 perfectos meses de verano...
Pero al volver a casa a la 1.30 me di cuenta de que en realidad no lo añoraba tanto. La misma sensación de anoche. El mismo nudo en el estómago que ayer no sabía qué era lo que quería decir. El corto camino del bar de Loro a mi casa siempre me da grandes momentos de reflexión. No era esto lo que quería. No son lugares, son personas.
Si pudiera guardar en una cajita un poquito de cada una de esas personas que me marcaron en algún momento y llevarla siempre conmigo... Supongo que eso es lo que echo de menos, el tener cerca a todos los que necesito de verdad. Por eso el verano es tan importante. Y en parte por eso la sensación de ayer sigue siendo la misma hoy, porque a quien más añoro ahora mismo tampoco le tengo aquí. Y he tenido que venir para darme cuenta de que no era esto lo que quería, para darme cuenta de que le echo de menos más de lo que me parece o de lo que quiero admitir.
Ahora mismo lo que más necesito es una sonrisa, una en concreto. Unos ojos sinceros, unas manos que me acaricien como sólo ellas saben, un beso en un ojo. Necesito un abrazo que me haga sentir que no me hace falta nada más, que con eso todo está bien, que podría pararse el mundo sin que yo le diera mucha importancia. Necesito un "te quiero" al oído que me estremezca y al que pueda contestar con otro sin mentir. Porque todo es tan perfecto que parece imposible, tan inesperado y a la vez tan inevitable...

martes, 13 de septiembre de 2011

Réaliser.

Todos los veranos me pasa, y este más que nunca pensé que no lo haría, pero siempre termina ocurriendo. Esta mañana de repente la certeza de que se acabó me golpea como un mazo, y me doy cuenta de que es malo que haya acabado.
Cambiaron mucho las cosas de un tiempo a esta parte. La gente no es como parecía. No ha sido un gran verano, de eso no hay duda. Me dediqué a mirar fotos de veranos anteriores y puede parecer exagerado, pero fue psicológicamente devastador. Echo de menos que todos nos llevemos bien, que no haya malas miradas, que podamos simplemente sentarnos todos juntos a tomar unas cañas en el Chiringuito sin que nadie tenga que poner mala cara. Echo de menos una foto de todos juntos para poder hacer un tablón decente en Tuenti. Puede parecer la mayor gilipollez del mundo, pero este año no fue lo mismo.
A pesar de todo, era mejor que septiembre. Septiembre con su progresivo comienzo de la rutina, con tantas ausencias que hacen más evidentes esos malos rollos que existen desde no hace mucho y que provocan que nos alejemos, que nos agrupemos de manera más cerrada, que muchas veces nos dan la sensación de que nos equivocamos (o puede que yo sea la única a la que le ocurre). Parece que hayan aparecido distintos bandos y que el "pertenecer" a uno no te permita mezclarte con los del otro. Claro que eso en verano no se nota... es ahora cuando surge todo, cuando está más a flor de piel, cuando me doy cuenta de que por muy imperfecto que haya sido este verano, es lo más perfecto que se puede desear.
Quiero que vuelvan las fiestas, los momentos en los que todos estamos un poquito juntos, quiero que alguien se acerque y grite: ¡Tu puta madre!, que otro conteste ¡La tuya!, que alguien le siga con un: ¡Que vienen los mossos! y que todos sepamos de qué va, que podamos reirnos juntos por un momento, aunque sea medio ficticio...
Quiero que las noches donde Loro no consistan en jugar a las cartas y echarnos cosas en cara.
Quiero que todos y cada uno de ellos vuelvan.
No me hago a la idea de que este año soy yo una de los que se van...
 
Verano perfecto con sus jodidas imperfecciones. A pesar de todo no hay nada mejor. Sólo me queda decir...
¡¡HIJOS DE PUTA TODOS!!

miércoles, 13 de julio de 2011

sabes qué? creo que te va a parecer la mayor idiotez del mundo, pero me imagino que dentro de, pon tres años, por poner, tendré novio. y será una persona perfecta, de esas inteligentes y atractivas que dices que pegan conmigo pero que todavía no han aparecido en nuestras vidas. lo querré muchísimo y no me imaginaré mi vida sin él en ese momento, porque me entenderá perfectamente, para que imagines hasta que punto llegará lo que le voy a querer. me imagino que lo traeré a la bañeza y que estaré paseando por la calle astorga agarrando su mano. y llegando a la plaza mayor, sabes a quién nos cruzaremos? a Él. y por supuesto me saludará. y yo le preguntaré que qué tal le va la vida y me dirá que bien. y descubriré que a ambos nos va genial y que él también tiene novia, que le entiende perfectamente y que es tan feliz como yo. y sabes qué sentiré entonces? un cosquilleo en el estómago. lo sé. todavía estarán ahí. y yo no diré nada, pero pensaré: "mira, las mariposas de ******. después de todo no se habían ido". pero no me soltaré de la mano de mi novio, y puede que me vaya aguantándome las lágrimas y con la consciencia de que para Él solo ha sido un encuentro sin más con una persona que hacía tiempo que no veía, pero que no le importa...



¿Y si ocurriese? Creo que seguirán ahí después de todo el tiempo que pueda pasar, que me seguirá importando, y ya casi he perdido la esperanza de llegar a saber por qué...



jueves, 7 de julio de 2011

Seguimos aquí

La mayoría de las personas que terminan importando de verdad entran en nuestras vidas de la manera más idiota: te las cruzas un día, te olvidas de olvidarlas y luego llegan a tu vida de verdad, comienzas a hablar con ellas por casualidad y empiezas a quererlas sin querer, las conoces de toda la vida pero hasta pasados muchos años no descubres lo que realmente significan para ti o, como en este caso, son amigos de amigos que te caen muy mal sin saber por qué, pero terminan sentados detrás de ti en clase, te cuentan su vida en verso, piensas que están locos, comienzas a necesitarlos y terminas describiéndole tu vida en fascículos también.
Ese último caso es probablemente el más especial de todos. Parece imposible conocer a alguien de esa manera y que se convierta ciertamente en la persona más imprescindible de tu vida, pero ocurre. Así fue como conocí a la persona que hasta ahora más confianza me ha demostrado que puedo depositar en ella, que me ha dado los mejores consejos, que me ha apoyado en todos y cada uno de mis momentos malos y patatosismos absurdos, que ha estado ahí también para las buenas, que ha confiado en mí y hemos salido de 1000 problemas juntas, pero también hemos pasado los mejores momentos...
Parece mentira que una persona que llega así a tu vida pueda significar tanto. Se lo dije muchas veces: si hace 4 años me dicen que iba a ser mi mejor amiga, les habría llamado locos o imbéciles. Pero se lo ha ganado, ha logrado ser el mayor punto de apoyo de una cría rodeada por un muro de piedra que también ha conseguido derribar en gran parte. Es la persona más especial que he podido encontrar en los 18 años de mi vida. De veras, dudo que pueda haber alguien más en el mundo como ella. Y sé que el año que viene la echaré demasiado de menos, sé que esperaré con ganas esos fines de semana en que podamos vernos... en fin, sé que me pasaré media vida colgada al teléfono, pero también sé que no será lo mismo que ahora...
Pero no tiene por que afectarnos: si hemos aguantado todo este tiempo, con absolutamente todo lo que ha ocurrido, si hemos sido capaces de aceptarnos a nosotras mismas y de conocernos entre nosotras y también a nosotras mismas (creo que ya estoy liando mucho la madeja) no vamos a permitir que unos kilómetros de distancia estropeen todo lo que hemos construído.
Nos espera de momento el supuesto verano de nuestras vidas, dentro de un tiempo, grandes colecciones de zapatos y tardes de amigas a lo Sexo en Nueva York (seremos así, estoy segura) y dentro de mucho mucho tiempo, por muy guarra y perra que sea la vida para llegar a viejos, nos espera un porche que de momento sólo ocupamos las dos y me parece más que suficiente.
¿Quién va a poder con nosotras?


-Yo: saaah
muahahahaha
te iba a decir algo pero nose que
+Abigail: boba
-Yo: pufff puff
y hasta que punto
-Yo: voy a guardar esta conversacion
no me preguntes exactamente por que
pero es que es muy larga
+Abigail: jajjaa...
con.al.del.27...¬¬
-Yo: seeh
la mire antes
pero eran
si no me equivoco
37 paginas
y no me petecio leer nada
aunque deberia descubrir por que estaba depresiva usted
voy a mirar
+Abigail: ookis
-Yo: lei dos paginas y no daba mas de mi ya
creo que era todo yo 
que emo estaba ese dia la madre que me pario
+Abigail: jajaja
-Yo: sabes por qe estabas tu mal el 27 de enero?
+Abigail: soprendeme
-Yo: por el examen de fili, por la conversacion con begoña y porque pepe hablo contigo de las faltas en geografia
por eso era
+Abigail: joder...
ciertoo...!!!
puto.27.de.eneroo!
-Yo: jajajajajjajajajajajajaj
puto 27 de enero
espero
que no haya dia peor
+Abigail: spero...



Abigail :)

martes, 5 de julio de 2011

ojos que no ven más allá

Muchas veces me pasa que estoy escuchando una canción y me parece que se refiere exactamente a mi situación actual, que describe perfectamente todo lo que estoy sintiendo en ese momento. Salen frases que te comprenden perfectamente por todas partes, al menos a mí me pasa. Da igual que escuche música triste, que alegre... Casi todas las letras tienen su detalle que sacar.

Ojos que no ven más allá, llévame al baile...

Una frase que por instantes (ya duraderos) parece definirme perfectamente. Ojos que no ven más allá... ya podían ver esos ojos. Supongo que por mucho daño que la esperanza me haga no terminaré de perderla.
Es absurdo, pero lo sé. Hay momentos (muchos) en los que lo único que desearía sería que esos ojos se volvieran hacia mí, que decidieran bailar conmigo otra vez. Y puede que lo que más rabia me de de todo sea la sensación de no poder, de no haberlo intentado lo suficiente después de todo. Me mata la sensación de lejanía y del propio olvido que me invade por momentos. Si a mí me llega en ciertos ratos del día, o de la semana... no quiero imaginar lo que hace el olvido con esos ojos que no ven más allá de sus narices. Claro, que yo en el momento que los vuelvo a ver delante de mí, con o sin una sonrisa que los acompañe, me olvido del olvido y noto cómo mi corazón late rápido otra vez.
Ojalá también les llegara el recuerdo en el momento que me ven y pensaran que ya es hora de llevarme otra vez al baile, aunque sólo sea una ilusión. Pero quizá sean demasiado buenos como para jugar pudiendo hacer daño.
Lo que puede llegar a dar de sí una sola frase de una única canción.

...dime, ¿qué te cuesta decirme vale?

lunes, 4 de julio de 2011

Asumiendo...

De momento, asumiendo que llevo muchas horas tratando de dormir o al menos de tener sueño, y que ya es hora de rendirse. En esta cuestión es verdaderamente muy sencillo decidir. Simplemente se trata de levantar la cabeza de la almohada, olvidar todo lo que tenga que ver con descansar y dedicarse a otra cosa. Y puede que esto resulte menos enervante que intentar dormir sin tener sueño.
En otras cuestiones en cambio el asumir o no no se trata de una decisión propia tomada fácilmente. Hay cosas (no muchas, o al menos no muchas a las que yo les de verdadera importancia) que son muy difíciles de asumir, y ahora mismo se me presentan no una, sino dos.
La primera es la de siempre, esa cuestión que lleva meses (por no decir años) en mi cabeza y que no termina de salir a pesar de que en el más recóndito rincón de mi cerebro sé que es imposible (por mucho que diga cierto hermano mío que SIEMPRE hay que mantener la esperanza). Razón del título del blog entre otras cosas (innegable es que la frase resulta preciosa). Pero no es verdaderamente lo que me preocupa ahora, aunque sí contribuye en gran parte a no dejarme dormir. Resulta absurda la gran influencia que puede llegar a tener una persona sobre otra sin ni siquiera quererlo (y puede que ni saberlo).
La otra cuestión, y la que verdaderamente me trae de cabeza es esa que me asola desde el día 30 de Junio a las 13:00. ¿Qué cojones voy a hacer con mi vida? Realmente no tenía mucha fe de poder conseguir lo que quería, pero existía ese resquicio de esperanza que siempre hay en todos los corazones que esperan algo, valga la redundancia (la esperanza es de los que esperan, de quién si no). Esperanza, eso que a pesar de todo el daño que hace dicen que no hay que perder. Yo la mantuve, y ahora mismo me encuentro con que no puedo estudiar eso que realmente quiero, que por mucho que lo intenté no sirvió de nada. Que había otros mejores que yo. Y vuelvo a decirme, ¿qué cojones voy a hacer con mi vida?
Me niego a la condena de estudiar algo que no quiero y dedicarme a ello toda la vida. Eso sí que sería de locos. ¿Y qué hago? Hay quien dice que deje este año y vuelva a intentar entrar a hacer lo que quiero el año que viene, pero ¿y si tampoco lo consigo? No puedo permitirme eso. ¿Y comenzar otra cosa? Empezar a estudiar algo distinto, el año que viene volver a intentarlo, y si no lo consigo... seguir. Al menos tendré algo.
De cualquier manera, Salamanca ya parece inevitable, y eso aunque parezca mentira, me da un pequeño brillo de seguridad en el mar de dudas en que ahora estoy sumida por unas u otras razones. Al menos hay algo a lo que poder aferrarme, la seguridad de salir de aquí, aunque realmente no sea como yo quisiera...
Creo que todavía no es la hora de asumir ninguna de estas cuestiones, de momento no voy a rendirme. Respecto a la última, estoy decidida de que volveré a intentarlo. Sobre la primera... simplemente no me apetece. Quiero ser ilusa al menos durante dos meses más.

Bienvenido a mi vida :)